En casa de Anita, estuvimos envolviendo los regalos, pero la hora seguía avanzando y no terminábamos. Llegaron Diana, que no veíamos hace tiempo, con su esposo y su hijo. Luego llegó el Gran Genarín trayendo más regalos y como siempre precavido, los trajo envueltos. Luego se aparecieron Gerardo y Fernando. Pero todavía faltaban más regalos por envolver.
Lo bueno es que habíamos recolectado un poco más de lo estimado. Pero, luego la tensión se apoderó de todos, cuando nos dimos cuenta que ya era más de la hora programada, ni tarde, tardísimo. Como hormigas, empezamos a llevar las bolsas a el "carro del Tío Ben" que se portó como todo un camión Volvo.
Ni bien nos acomodamos en su interior, emprendimos el viaje. Después de sortear camiones, combis, custer, gente y patrulleros llegamos a Villa Los Reyes (gracias a la pericia en el volante del hermano de Anita).
Pensábamos que iba a ser fácil. Nada que ver. Nos perdimos. Algunas personas nos ayudaron a ubicarnos. Muchas gracias a nuestra "guía virtual", una simpática señora que nos señaló el camino. Cuando creíamos que la habíamos dejado atrás, apareció de pronto para volver a decírnoslo.

Pero nos esperaba lo peor. El carro ya no podía avanzar más. El camino se volvió más empinado. Exagerando estabamos en 45 grados. Todos tenían cara de pánico. Genaro gritaba: bajénse del carro, mucho peso, mucho peso! Anita ni se daba cuenta. Diana la tuvo que sacar. El carro ya no jalaba. Bajamos todos y el carro pudo avanzar. Nos pasó dos veces. Seguimos subiendo pero seguíamos perdidos. Llamamos a Angélica, la coordinadora del centro comunitario. En su voz ya se notaba la desesperación. Había pasado más de una hora y todavía no llegábamos. Los niños estaban más que impacientes. Teníamos los regalos pues.
Anita reconoció una de las pistas y doblando a la izquierda encontramos el camino. A lo lejos divisamos a Angélica. Bajamos rápidamente, para volver a subir hasta el centro comunitario. Desempacamos lo más rápido posible. Desde el interior del centro comunitario se escuchaban las voces de los niños: ...ya llegaron los regalos!, ...ya llegaron los regalos!
No teníamos donde invocar a "Elmo" y al "Power Ranger amarillo" (que en la serie es una mujer, pero ninguno de nosotros sabía; no somos de esa época, somos más viejos). Escuchábamos a Angélica, haciendo la presentación del show. Es mejor que lo miren...





A pesar de que hubo un corte de luz, las promotoras se las ingeniaron para que los niños siguieran jugando, no hizo falta un equipo de música, ni luces especiales. Sólo las ganas de jugar y pasarla bien.



Al final vino la luz, pero igual ya estabámos celebrando la Navidad por adelantado en Villa de los Reyes.Si bien Angélica nos agradeció el gesto, nosotros somo los que le debemos las gracias por la oportunidad de haber llevado alegría e ilusión al Mirador 20.
Feliz Navidad Angélica! Feliz Navidad chicas promotoras! Muchas Gracias!


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